Avisos importants

Busqueu la diferència.

La primera Festa del Llibre es va celebrar, a Barcelona, el dia 7 d’octubre de 1926. La idea l’havia aportat l’editor valencià, establert a Barcelona, Vicent Clavel. Aquella data coincidia amb el començament de curs escolar i els editors estaven enfeinats, per tant, es va haver de canviar. Es va traslladar al 23 d’abril perquè coincidia amb la mort de Shakespeare i Cervantes. Aquell dia, a Catalunya, ja es celebrava la llegenda de la rosa de Sant Jordi.

El primer dia que van coincidir Sant Jordi i la Festa del Llibre va ser el 23 d’abril de 1931, recent instaurada la república.

La Vanguardia va publicar aquest article.Busqueu la diferència.

La fiesta del Libro, esa simpática fiesta de civilidad y de cultura que celebró ayer Barcelona, no consiguió el éxito extraordinario y estallante de otras veces, si bien no puede negarse que resultó lucida y animada. La fecha del siete de octubre en que se celebraba antes, nos parece más acertada por una razón que pudiéramos llamar de estrategia económica: está más próxima al día primero de mes—día de cobro—que el día 23. La gente rica compra libros siempre, si es además adicta a la cultura, sin esperar la pequeña rebaja del 10 por ciento con que los libreros dicen que nos obsequian en honor a la fiesta. La gente modesta, en cambio, espera esta ventaja, pero no siempre llega a la última decena del mes con dinero sobrado. He aquí un factor que puede haber influido desfavorablemente, aunque no suponemos que en gran medida. Luego los acontecimientos políticos recientes y la fiesta de San Jorge, patrón de Cataluña, tenían ayer un poco distraída la atención de las gentes, que no se volcó sobre las librerías y puestos provisionales de libros con la avidez de otros años. Sin embargo, la coincidencia con la festividad de San Jorge no deslució la fiesta en su aspecto externo, callejero. La ciudad, llena de alegría, rebosante de humor, bajo los efectos de un tiempo primaveral, acogió la fiesta con su cordialidad más íntima. Sólo que le escatimó un poco, un poquitín nada más de dinero.

Desde por la mañana el aspecto de las vías céntricas de la ciudad ofrecía un singular atractivo. Las librerías, como desbordantes de ese fruto de la inteligencia que es el libro, adquirían una prolongación en la calle. Frente a cada librería de los Ramblas, de la Plaza de Cataluña de las calles de Pelayo y Cortes, de la Ronda de la Universidad y de tantas vías urbanas, se colocaban mostradores, artísticamente adorna- dos en su mayoría, .sobre los que se apilaban los libros.

Los kioscos de las Ramblas pusieron también mesas suplementarias y , además, se improvisaron otros puestos sólo para la jornada.

Toda Barcelona era como una gran feria del Libro.

 

Article publicat a La Vanguardia del dia 24 d’abril de 1931.

 

Jaume Barberà Canudas

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