Avisos importants

Carta a Doña Inés Arrimadas

Distinguida señora Inés Arrimadas:

Sin ánimo de molestarla, ni incordiarla, ni, mucho menos, de ofenderla, permítame que le remita esta carta, redactada con todo el respeto del que soy capaz, para manifestarle mi recelo por los acontecimientos que nos toca vivir actualmente.

En primer lugar, le recordaré el origen del partido político que usted representa.

El afamado antropólogo y profesor universitario, señor Manuel Delgado, escribía en su blog, el año 2012:

“Es una cuestión complicada el del papel de un sector importante de la intelectualidad de izquierdas en Catalunya en relación con la “cuestión nacional”. Ahí está la lista de los firmantes del Foro Babel en 1996, el precedente directo de lo que sería luego Ciutadans, con aquel otro antepasado aun más remoto que fue el Manifiesto de los 2300”.

Ciutadans, pues, nació como el brazo político del Foro Babel. El Manifiesto de los 2300, de enero de 1981; el primer Manifiesto del Foro Babel, del año 1997; el segundo Manifiesto del Foro Babel, del año 1998 y el manifiesto “Para la creación de un nuevo partido político en Catalunya”, del año 2005, dieron como fruto la creación, el año 2006, del partido político Ciutadans-Partit de la Ciutadania. Todos estos manifiestos citados tenían, entre otros, un objetivo común: combatir la lengua catalana. Una lengua milenaria.

En otro orden de cosas, me gustaría informarla de que no son armas mortíferas. Tampoco son gigantes, ni siquiera molinos. Se trata, tan sólo, de lazos amarillos usados como recuerdo y homenaje a unos presos políticos, injustamente encarcelados, cuyo único delito fue el de creer que en España se cumplirían los mínimos preceptos democráticos. El comportamiento de la justicia europea confirma esta afirmación.

Con lo que escribiré a continuación, para algunos pecaré de ingenuo, y para otros de inocente. Según mi opinión, usted no es la política dura e intransigente que quiere aparentar. Esta perversidad que pretende transpirar creo, honestamente, que es sólo gesticulación exagerada. El papel de Cruela de Vil no va con usted. Sí pienso, por otro lado, que es una pésima actriz. Esta insistencia suya en jugar al ataque, hablando, constantemente y con voz muy alta, de rotura, de violencia y de confrontación social que usted misma sabe que no son ciertas, la hace sobreactuar. Usted también es conocedora que los ataques denunciados, sólo vienen de un lado y van acompañados, siempre, de la misma bandera.

Por otro lado, esta sobreactuación de la que hablo no consigue sus objetivos. Se podría hacer mejor con menos ímpetu y espíritu hirientes.

Seguramente no haré ningún descubrimiento si le digo que tiene muy difícil, no diré imposible, pero si muy difícil, el llegar a Presidenta de la Generalitat. En las elecciones del 21D, con todos los aparatos a su favor: mediático, económico, político y judicial; con el equipo rival obligado a jugar a la pata coja, los que podían, ya que los demás estaban injustamente encarcelados o exiliados; con una gestión, más que discutible, del voto exterior y después de los sucesos del 1-O, si pensaban que ganarían por goleada y el resultado fue el que obtuvieron, en condiciones, digamos, normales, es de suponer que su techo electoral sea muy inferior.

Por su juventud y su impetuosidad usted es víctima de los tejemanejes que se cuecen en el partido al que pertenece. Cuando haya quemado todas sus posibilidades la premiaran con un escaño en el Senado de Madrid, o quizás en el Congreso y después… “si te he visto no me acuerdo”.

Le reflexión final que le hago es: ¿para este viaje eran precisas tales alforjas?

¿Como justificará? El hecho de haberse ganado, a cambio de nada, el desprecio de una amplísima parte de la sociedad catalana. ¿Qué explicaciones les dará a su familia y a los suyos? para justificar que es despreciada y desdeñada, precisamente donde quería gobernar. Por favor señora Arrimadas, medite, recapacite y reflexione.

Para terminar le hablaré de una mujer andaluza, como usted. Nacida en Jerez de la Frontera, como usted. Casada con un catalán, como usted, que, en tiempos muy convulsos, jamás habló mal ni de los catalanes, ni de ninguna fracción de ellos y que llegó a ser, sin renunciar a su habla, ni a su origen, una ciudadana catalana y barcelonesa, muy admirada y querida. Me refiero a Doña Clara Noble Malvido, que educó con responsabilidad a sus trece hijos y les enseñó a amar a Catalunya, sin ningún tipo de distinción. También comprendió y admitió, de sobras, porque así lo entendió, que su marido, el poeta Joan Maragall, escribiera en su Oda a Espanya, aquel final de: “Adéu Espanya!”.

 

Le ruego disculpe mi atrevimiento con el mismo deseo que le ruego reciba un educado saludo.

 

2 de septiembre de 2018

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