Avisos importants

Carta a Ana Rosa Quintana

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Distinguida señora Ana Rosa Quintana:

No suelo escribir cartas para molestar, ni para incordiar. Tampoco para hacer perder el tiempo. Además, mis cartas, suelen mostrar educación y respeto, y esta que le remito, señora Quintana, no será ninguna excepción. De todos modos, y de antemano, le ruego encarecidamente que dispense mi atrevimiento.

Lo escuché en el mercado hace unos días. Una señora mayor justificó su opinión aduciendo: “porque lo ha dicho Ana Rosa esta mañana”. De lo que se desprende que, si lo ha dicho Ana Rosa, es cierto y riguroso.

Usted influye, enormemente, en la opinión de su audiencia. No es que genere opinión, directamente usted es la opinión. Usted es ejemplo. Usted es modelo. Usted es referencia.

Y es evidente que es consciente de ello, porque sabe que; a pesar de haber plagiado un libro; a pesar de haber tratado informativamente, de forma más que dudosa, casos de homicidio; a pesar de haber aprovechado el morbo de algunas noticias para aumentar la audiencia; a pesar de haber sido condenada a pagar 100.000 euros por vulneración del honor y la intimidad; a pesar de todo ello, usted es un ejemplo de honestidad para la audiencia de su programa.

Dicho esto, me gustaría comentarle que está en su legítimo derecho de sentirse muy española. Faltaría más. Pero por la misma razón debería entender que hay diferentes sensibilidades. Esta españolidad que usted presume y esta sacra unidad que algunos pregonan, sólo favorecen a algunos.

Con guerras civiles en 1833, 1846, 1872 y 1936, cuatro en cien años, no se puede alardear de unidad. Ningún país del mundo con cuatro guerras civiles en cien años esgrime su unidad como sacrosanta.

Sólo ha habido cierta unidad, y forzada, bajo feroces dictaduras en las que se han suprimido derechos y libertades y se han intentado aplastar culturas.

Lo que a algunos se les antoja como un imperio, no es tal imperio. Es una amalgama de pueblos y culturas. De diferentes formas de ser, de pensar y de actuar. Es una gran riqueza que debería haber sido fomentada en lugar de combatida. Diferentes lenguas y culturas que favorecen y enriquecen.

Le recuerdo que usted se autoproclamó vencedora frente al independentismo con aquella frase de: le hemos dado la apuntilla al procés, y que, por cierto, está más vivo que nunca a pesar de las discrepancias entre partidos políticos. Discrepancias que no se repiten entre los partidarios del soberanismo que no militan en partido alguno.

En su programa se falsean noticias. En su programa se muestran imágenes violentas “fakes” para referirse a noticias de Cataluña. En su programa se ha dado voz a representantes de la ultra derecha catalana que están cumpliendo condena por delitos contra la propiedad. En su programa se muestra la estelada en noticias referentes a presos vascos. En su programa se tergiversa. En su programa se miente deliberadamente. En su programa se alienta el “a por ellos!”. En su programa se fomenta el odio hacia un pueblo pacífico cuyo único delito ha sido resistirse a la desaparición.

¿Donde está? aquella encantadora presentadora que mostraba exquisito tacto y gran profesionalidad trabajando, en los noventa, con los catalanes de Gestmusic, en el programa NUNCA ES TARDE. ¿Que ha sido de ella?

Usted debería saber que: después de la LOAPA; después de la brutal recentralización iniciada por José María Aznar el año 2000; después de los millones de firmas contra el Estatut (que se leían en España como firmas contra Cataluña); después de la sentencia contra dicho Estatut; después de todos estos intentos de diluir e integrar totalmente a Cataluña y convertirla en el Nordeste Peninsular, el pueblo llano catalán ha reaccionado y se ha resistido a desaparecer como pueblo.

Si no podía permanecer dentro de España con su propia cultura, su propia lengua, su propio talante y sus propios recursos, sólo le quedaba una opción. Y siendo esta opción mayoritaria, en Cataluña, se pide un referéndum democrático para dilucidar la cuestión. Y votar, señora Quintana, no es delito. Aunque lo prohibiera el reprobado fiscal señor Maza, votar nunca ha sido ilegal.

Para Madrid –me refiero a Madrid idea o Madrid concepto- el problema actual sólo es Cataluña, pero hay posibilidades que, con el tiempo, se extienda. Y no por el independentismo precisamente. Esta obsesión de convertir Madrid en la capital total, en la capital global, en el centro de todo, es perjudicial para el Estado español.

En los últimos diez años, inmersos en una brutal crisis, mientras el PIB de todas las comunidades ha disminuido o, como mucho, se ha mantenido, el PIB de Madrid ha crecido espectacularmente. Es decir, Madrid se ha enriquecido ilícitamente, en tiempos de crisis, con los recortes aplicados a los demás. Quien parte y reparte…

¿Que pensaran? dentro de unos años, los dirigentes de las capitales, más o menos, cercanas a Madrid, cuando vean que el AVE, es decir, proximidad y rapidez, les arruina el comercio. ¿Que pensaran? Cuando vean que están siendo engullidos por un gigante que no para de crecer a costa suya. Esta obsesión de convertir Madrid en el París del sur es una mala idea que tendrá pésimas consecuencias.

Bien mirado, el meollo de la cuestión no sea tanto la unidad de España, sino el centralismo de Madrid. A ello me refería cuando hablaba de favorecidos.

No es mi intención importunarla señora Quintana. Pero seria de desear que el estilo periodístico de su programa corrigiera su rumbo y fuera veraz, riguroso y serio. Cesando el uso exagerado de la desinformación y los feroces ataques contra un colectivo pacífico que sólo pretende vivir en paz y velar por el futuro de los suyos.

Recapacite señora Quintana y piense que, pase lo que pase, y sea cual sea el resultado, dentro de unos años quizás tenga que responder a sus descendientes: ¿abuela, es cierto que mentías?

Le ruego dispense mi atrevimiento y reciba un educado saludo.

22 de octubre de 2018

 

Jaume Barberà Canudas

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